Sistemas solares para producir calor

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Uno de los campos de investigación sobre energías renovables que más auge tiene en la actualidad es el que estudia la energía solar y las múltiples posibilidades de aprovechamiento y transformación que ofrece. Son habituales los sistemas solares para producir calor, instalados ya en el ámbito doméstico. Pero hay otros muchos sistemas y aplicaciones que también son una realidad o que se encuentran en fase experimental, encaminados al aprovechamiento de esta fuente de energía limpia e inagotable.

• Sistemas de energía solar térmica.

Están basados en el aprovechamiento de los rayos del sol para producir calor y electricidad. Se usan para calefacción, calentar agua (en viviendas, piscinas, hospitales, grandes fábricas, etc…). Se usan en instalaciones domésticas, en empresas, o en gigantescas plantas termo-solares.

• Paneles fotovoltaicos.

Son los sistemas más habituales de entre los que se destinan a captar la energía del sol. Están basados en la utilización de células fotoeléctricas que generan electricidad. Hay de diversos tipos y aplicaciones, que se instalan en los tejados, pero también paneles de autoconsumo que se colocan en ventanas. Se están estudiando materiales que permitan crear láminas solares, cada vez más finas y flexibles. Es la conocida como energía solar de bajo coste.

• Sistemas de concentración de rayos solares.

España es pionera en este sistema, que se basa en la implantación de grandes superficies de espejos que giran siguiendo la trayectoria del sol y que están orientados de forma que concentran su calor en un punto fijo, donde se genera vapor de agua que mueve una turbina para que produzca electricidad. Existen unas adaptaciones de este sistema, a pequeña escala, destinados a edificios de viviendas, fábricas o centros comerciales.

• Tejas solares.

Son muy parecidas a las tejas convencionales, pero se fabrican en unos materiales que producen calor o electricidad. Presentan el inconveniente de ser más caras y con menor rendimiento que los paneles solares convencionales, por lo que generalmente sólo se instalan cuando estéticamente no hay otra solución: edificios antiguos, monumentos, viviendas situadas en cascos históricos, etc…

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